PreCriterios 2021 hacen eco de la falta de credibilidad del Gobierno

Ciudad de México, 2 de abril de 2020

Los PreCriterios 2021 presentados por el Ejecutivo Federal a la Cámara de Diputados el día de ayer parten de premisas desafortunadas que en medio de la emergencia sanitaria y el panorama de recesión económica, resultan peligrosos.

Este es el peor momento para abonarle a la falta de credibilidad, porque subestimar el tamaño de la crisis económica que se viene para México y el mundo pondrá en riesgo no sólo el futuro de las finanzas públicas sino la estabilidad y certidumbre de la economía nacional en su conjunto.

En Movimiento Ciudadano vemos con preocupación, principalmente, 4 aspectos de los PreCriterios:

1. Subestimación de la caída de la economía. Los PreCriterios estiman que la economía mexicana tendrá en 2020 un decrecimiento de entre el -3.9 y el 0.1 %, y para 2021 un crecimiento de entre el 1.5 y el 3.5 %.

Estos supuestos no están apegados a la realidad:

a. El golpe para la economía mexicana en 2020 se estima en un decrecimiento de entre el -4.5 y el -8 %, de acuerdo a Bank of America, que lo estima a partir de la caída que tendrá la economía de Estados Unidos (-6 %), nuestro principal socio comercial.

b. En segundo lugar, el optimismo proyectado para 2021 tampoco es realista dado que la economía mexicana entrará en un ciclo de recesión del que no se recuperará en unos cuantos meses, máxime si el Gobierno Federal no toma las medidas adecuadas para enfrentar la presente crisis económica y sanitaria.

Es decir, si en medio de la coyuntura de la epidemia de COVID-19 y de una recesión económica, el Gobierno no toma medidas concretas para garantizar la estabilidad de los trabajos y la viabilidad de las empresas mediante políticas fiscales y apoyos agresivos, es completamente irreal creer que, pasada la epidemia, nuestra economía podrá reactivarse de inmediato, como asumen estos PreCriterios. 

En otros términos, si queremos que México tenga una mejor perspectiva económica para el 2021, es necesario tomar hoy las medidas adecuadas para apoyar al mercado interno, a los sectores productivos y a los trabajadores.

2. Ausencia de medidas para enfrentar la crisis. La falta de realismo sobre el impacto que tendrá esta recesión en las finanzas públicas se refleja también en la falta de medidas contra-cíclicas en los PreCriterios, es decir, medidas que permitan superar el momento de recesión que vive el país. Si bien el documento de la Secretaría de Hacienda plantea hacer uso del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y utilizar las coberturas petroleras, esto resultará insuficiente ante la dimensión del problema que enfrenta la economía. Reconocemos que los PreCriterios proponen un “Programa de la Banca de Desarrollo para la reactivación económica ante COVID-19”, pero éste resultará insuficiente si no se acompaña de otra serie de medidas extraordinarias de carácter contra-cíclico que ayuden a sortear esta crisis lo más rápido posible. Este debería ser el momento para que el Estado mexicano sea más ambicioso en sus metas para inyectar recursos en el mercado interno.

3. Falta de contundencia en programas prioritarios. Las estimaciones presupuestarias para los programas prioritarios en 2021 son desalentadoras. Ramos fundamentales que serán estratégicos para salir de la crisis, como salud, promoción económica y apoyo al empleo quedan relegados en las proyecciones para 2021:

a. Para el Programa de Apoyo al Empleo se plantea un aumento del 3.8 %, para los programas de atención a la salud del 3.4 % y para el Programa para la Productividad y Competitividad Industrial del 3.1 %. Todos estos incrementos, en términos reales considerando la inflación, serían nulos.

b. Mientras tanto, se prevén 27 mil millones de pesos adicionales para la construcción de infraestructura aeroportuaria a cargo de la SEDENA (léase el aeropuerto de Santa Lucía) y 26,700 millones para la construcción de trenes a cargo de la Secretaría de Turismo (léase el Tren Maya). Este no debería ser el momento de apostarle a la agenda política del Titular del Ejecutivo, sino el momento de plantear una estrategia de Estado que sea ambiciosa y responsable para la reactivación de la economía nacional.

4. Inverosímil apuesta al sector petrolero. Los PreCriterios estiman una producción de 2 millones de barriles diarios de petróleo a un precio de 30 dólares para 2021. Estas estimaciones son, por decir lo menos, problemáticas, ya que a lo largo del último mes la mezcla mexicana ha tenido una dramática caída de más del 70 % de su precio (a 10.6 dólares por barril el 1 de abril), acompañada de una devaluación del peso sin precedentes en la historia reciente. Si bien es cierto que el día de hoy se especularon movimientos, el escenario de precios sigue siendo incierto, por lo que la apuesta de las finanzas públicas mexicanas no puede seguir centrada en la política petrolera.

En medio de una crisis como la que enfrenta México, el peor camino es sembrar una falta de credibilidad. Ésta sólo generará consecuencias negativas en las finanzas públicas 2 y un efecto dañino en la economía nacional, en la productividad, en la competitividad y, consiguientemente, en los ingresos de las y los mexicanos. Donde no hay credibilidad y confianza no podrá haber caminos para la inversión y para la reactivación económica.

Ante una crisis de esta magnitud, México no puede darse el lujo de seguir apostando a las mismas fórmulas, ni tampoco puede darse el lujo de apostarle a falsos optimismos.

El Gobierno Federal tiene en esta coyuntura, la difícil tarea, pero también la obligación, de generar certidumbre económica con realismo y con responsabilidad; de otro modo las y los mexicanos viviremos una larga crisis económica.

 

Senador Clemente Castañeda Hoeflich

Coordinador Nacional de Movimiento Ciudadano

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